Venid aquí, monstruos de mis monstruos
Os partiré la cara hasta partirme los nudillos
Os reventaré la risa, os ventilaré deprisa
No seáis así, tan cobardes
Como para aparecer vestidos de mí misma,
De perro tibio tendido, cuerpo pesado
De sombra que llega antes de invitarla
De aliento desnudo en la camilla de otros
Venid y luchad, feroces absurdos
Dejad que os vea
Y escupa
Y patee
Dejad al menos que defienda,
Un cuerpo tan mío que no os pertenece.
viernes, 1 de mayo de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
Tú
Terminamos la noche en un Dehli, yo comprando plátanos para cenar, mi amiga ensimismada en la variedad de gominolas que podían encontrarse en la city y tú esperándonos al lado de la caja, arrastrando un bolsón que doblaba tu tamaño. Nunca he sabido qué es lo que llevas en ese bolsón tan cargado, sólo que pesa como mil demonios.
No volví a verte hasta al cabo de unas semanas en tu propia despedida, una celebración improvisada en unos billares de Greenwich Village. Esa noche estabas acompañado. El hecho de que miraras hacia otro lado para saludar a un nuevo invitado cada vez que mi amiga y yo nos dirigíamos a ti, nos hizo pensar que no éramos siquiera el postre del tropel de desarraigados que venían a homenajearte. Así que nos fuimos y nadie notó nuestra ausencia.
Y Nueva York terminó para todos. Y yo también acabé volviendo. Y pasó el tiempo. Y un día te encontré en mi propio barrio e hice como que no te veía para después mandarte un mensaje de “juraría que te he visto a lo lejos”. Y tejimos una nueva relación a base de teclado y distancia y cero sospecha de que algún día podríamos causarnos esta sorpresa que todavía nos asombra.
¿Tú eres tú? El día que nos volvimos a tropezar fue como cuando pruebas la coliflor de mayor y piensas “Ñumi, ¿por qué habré estado tanto tiempo perdiéndome esto?” Todavía no sé qué pensar de tu primera frase tras el reencuentro “¿Pero tú ya eras así?” No sé si tomármelo como una oda de quien al fin vislumbra el amor verdadero, o un puro y duro “con lo fea que eras antes”. Lo cierto es que fue extraño volver a reconocerse, revelarte en positivo y ver a alguien nuevo, alguien distinto a la imagen que me había formulado. Así que sí, resultó que tú eras tú y que mi yo de ahora parecía registrarte como mío.
La primera vez que te miré a los ojos fijamente para descubrir que eran tan indefinidos como los míos, tuve esa extraña sensación en la que pierdes la identidad por un segundo “Espera, ¿y yo soy Elena Bort?” Tu nombre y tu apellido formaban de repente una amalgama original, “¿tú eres tú? Y si tú eres tú, ¿qué hago yo contigo?” Fue entonces cuando nuestros dientes chocaron y comprendí que era así, que era tu bestia la que debía morderme, que el tiempo es sabio y que la sabia se esparce a su debido ritmo y por caminos ya trazados. Tú eres tú porque así y sólo así tenía que ser.
miércoles, 15 de abril de 2009
La dama de Shanghai
Tú no lo sabes, pero alguien te observa.Ni Cristos ni cristales, ni espejos ni espejismos; sólo un par de ojos de un alguien otro que te escrutan y te protegen.
Hace unos días recibí un mail de una desconocida. Me contaba que hará cosa de un año se sirvió de mis letras para leérselas a su hermana, que además se llamaba como yo, mientras ésta estaba en cama luchando contra una enfermedad. “Tus cuentos y relatos han sido como un tesoro y gran aliado para mí”, me decía.
Ya ves, una Elena anónima, otra yo dispersa en este universo enano hecho de ladrillo y coincidencia. Alguien a quien mirar a los ojos, alguien que te mira y vela por que existas.
Dejé de existir un rato, pero gracias a tu mirada hoy cobro de nuevo vida.
La foto está tomada en el bosque de Oma.
Comparto copyright con D http://www.flickr.com/photos/merydiano/
(sí, sí, lo juro, le dimos al clic a la vez)
martes, 14 de octubre de 2008
Pequeño entierro de un bote de vidrio
lunes, 25 de agosto de 2008
Sólo unas palabras

Quería escribirte antes de que volvieras a la escuela, al glóbulo quimérico que transporta tu único oxígeno…no sé muy bien por qué quería hacerlo ahora, supongo que este momento es una especie de cierre de ciclo, un ciclo corto de límites difusos, un corto verano de cuero curtido.
Tampoco sé muy bien la razón de estas letras, imagino que la necesidad de resumir las conversaciones pendientes, las que no hemos mantenido, las que nunca vamos a mantener. Así que, prescindiendo de los holaquetalcómoteva que hubiesen sobrado incluso en una papelera, quería hacerte un extracto de lo que iban a ser esos próximos intercambios, esas palabras que suenan peor cuando soy yo quien las recita ante una pantalla muda de aliento.
Pero nada de eso va a suceder. Y es que por una vez en mi vida he dejado de pensar en subjuntivo. Por una vez he dejado que todo fluya, aunque sólo sirva para que el río se aleje… la corriente puede más que mi cuerpo menudo, ¿por qué luchar contra ti, contra ella?
No voy a quedarme así, en stand by. No puedo estar esperando incluso cuando creo no estar haciéndolo. No puedo volver a casa a diario con la esperanza de encontrarte en mi portal, la escuela arde en llamas y he venido a buscarte.
Si fuera por mí te hubiera querido casi tanto como a los libros pero, ¿sabes qué? Está todo bien. Está bien que por una vez no tenga que escoger entre frío o caliente. Está bien el gris, el templado, el medio gas, el darse por vencida. Por una vez, va a estar bien no luchar, no pelear, no revolverse en sábanas de esparto y volver a mamá con rasguños en las rodillas.
Por primera vez voy a ser mayor, sensata, racional y troposférica. Voy a tomar aire para dejar de vivir un ratito, a ver si a la vuelta me conmueve, qué sé yo, un programa televisivo. Voy a ver si logro que el sentido común lobotomice estas ansias de ti que ahora hierven como palabras.
Quería escribirte no sé muy bien para qué, tal vez para decirte que ya soy como los demás, que ya el amor no me enferma, que ya puedes volver sin miedo a que siga esperándote. Ya ni sé, no lo entiendo, el fluir de un monólogo termina llevándose al río al más cuerdo. ¿Yo era un río, una letra o un verano de hebillas? Ya ni sé, ni lo sé, ni me acuerdo.
Tampoco sé muy bien la razón de estas letras, imagino que la necesidad de resumir las conversaciones pendientes, las que no hemos mantenido, las que nunca vamos a mantener. Así que, prescindiendo de los holaquetalcómoteva que hubiesen sobrado incluso en una papelera, quería hacerte un extracto de lo que iban a ser esos próximos intercambios, esas palabras que suenan peor cuando soy yo quien las recita ante una pantalla muda de aliento.
Pero nada de eso va a suceder. Y es que por una vez en mi vida he dejado de pensar en subjuntivo. Por una vez he dejado que todo fluya, aunque sólo sirva para que el río se aleje… la corriente puede más que mi cuerpo menudo, ¿por qué luchar contra ti, contra ella?
No voy a quedarme así, en stand by. No puedo estar esperando incluso cuando creo no estar haciéndolo. No puedo volver a casa a diario con la esperanza de encontrarte en mi portal, la escuela arde en llamas y he venido a buscarte.
Si fuera por mí te hubiera querido casi tanto como a los libros pero, ¿sabes qué? Está todo bien. Está bien que por una vez no tenga que escoger entre frío o caliente. Está bien el gris, el templado, el medio gas, el darse por vencida. Por una vez, va a estar bien no luchar, no pelear, no revolverse en sábanas de esparto y volver a mamá con rasguños en las rodillas.
Por primera vez voy a ser mayor, sensata, racional y troposférica. Voy a tomar aire para dejar de vivir un ratito, a ver si a la vuelta me conmueve, qué sé yo, un programa televisivo. Voy a ver si logro que el sentido común lobotomice estas ansias de ti que ahora hierven como palabras.
Quería escribirte no sé muy bien para qué, tal vez para decirte que ya soy como los demás, que ya el amor no me enferma, que ya puedes volver sin miedo a que siga esperándote. Ya ni sé, no lo entiendo, el fluir de un monólogo termina llevándose al río al más cuerdo. ¿Yo era un río, una letra o un verano de hebillas? Ya ni sé, ni lo sé, ni me acuerdo.
Sólo una galaxia
“Es solamente una galaxia de pecas”¿Y quién eres tú para quitarme importancia?
Si digo que mi galaxia señala tesoros
es porque sé la poesía que cabe en mis centímetros.
Si digo que sé que te sobra una nave
es porque quiero que partas y surques mis mares.
Si digo que quiero que me cuentes las pecas
es porque espero verte pronto perdiendo la cuenta.
Es solamente una galaxia de pecas
galaxia que hará que te rindas a secas.
domingo, 27 de julio de 2008
Cébame de amores y después cómete mi hígado o teoría del antiojeras YvesSaintLaurent
Hace días que tengo el título pero no encuentro ni texto ni imagen para ilustrarlo.
Hace días que sé el desenlace que quiero para esta historia, pero soy incapaz de deshacer esta mierda de nudo marinero.
Hace días que sé el desenlace que quiero para esta historia, pero soy incapaz de deshacer esta mierda de nudo marinero.
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