viernes, 25 de mayo de 2007
sábado, 28 de abril de 2007
Ratos que parecen años
sábado, 21 de abril de 2007
La importancia de una col
que nos rodean y en lo poco que nos fijamos en ellas. Las obviamos por completo, dejamos de preguntarnos el por qué de su naturaleza y su apariencia. Coles gigantescas tras las que esconderse, hojas de col para envolver un regalo de cumpleaños… qué exótico lo exótico y cuan nimios los detalles de nuestro decorado cotidiano.Miro por el balcón y me encuentro con los castaños de indias de la plaza floridos. Me parece tan normal y me olvido de que hace apenas una semana no eran más que cuatro palos mal puestos a la espera de los pises de los amables perros de Malasaña.
Un padre se pasea con su hijo y ambos llevan la misma camisa, diferente tamaño, misma rayita verde y amarilla. Lo pienso y me abochorno. Les parecerá una gran idea, qué más da que Zara atente contra la emancipación del individuo. Qué importa que el niño se llame Rodrigo como así se han llamado los hombres de la familia tras más de cinco generaciones. Ni se nos ocurre preguntarnos si es buena idea o si el niño tendrá secuelas y ya tenía suficiente con tener un padre hortera.
Y lo recapacito y todo me parece increíble. Es increíble que mi gato sea a rayas, que no hablamos de una camisa sino de ser rayado, ni blanco ni negro, ni aguas ni manchas. Rayas. Y ni me creo que dos de mis amigas acaben de ser madres y hayan expulsado seres vivos hermosos desde sus mismísimas entrañas. ¡Que estamos hablando de seres que se mueven y emiten soniditos! Y oye, tan natural. Y a nadie le extraña que la gente apenas choque por la calle, con la cantidad de extras que somos, y que unos cacharros llamados semáforos controlen como regidores la mis en scène.
Nos parece todo tan obvio que no nos paramos a pensar en los axiomas que estamos dando como válidos.
Y perdón por ser pesada pero no es normal. No es normal que con un huevo y un poco de aceite se haga una mayonesa. No es normal que a un tipo se le ocurra inventar el monopatín o que de repente alguien decida que este año se llevan las camisetas palabra de honor.
Hoy me maravillo del poco rato que empleamos maravillándonos, de lo aburrido que es todo cuando ya nada te sorprende. Y con lo raras que me parecen de repente las cosas que me rodean, ya me empiezan a convencer las coles mutantes de tu isla recóndita. Visto lo visto ni la fantasía es tan fantástica, si concebimos la mayonesa como algo indiscutible pues, chica, todo vale. Puestos a no cuestionar, me pido un gato rollizo como vecino que se ampare de la lluvia bajo una enorme hoja de col. Un Totoro para mí sola, ¿qué pasa?, ¿acaso es menos raro que en una familia todos se llamen Rodrigo?
Lo que son las coles y las cosas, qué anómalo todo y qué genial a la vez. Creo que por puro absurdo hoy va a empezar a gustarme el fútbol.
domingo, 15 de abril de 2007
Enferma Terminal 4
Piensas en el rostro nuevo que te espera tras las puertas de apertura mecánica y te olvidas por fin del dónde. Cuando le ves la maquinaria para. La enferma terminal 4 se queda quieta un instante y te hace una reverencia decimonónica. Has llegado, él te espera, y si quieres, puedes quedarte.
jueves, 29 de marzo de 2007
Una noche en el hampa
No pago el rescate, no cedo, no quiero. Me enfurruño, enseño bigote. Me escondo en este gabán nórdico de manga demasiado ancha y resurjo de nuevo envuelta en gabardinas ceñidas de gángsters y actrices. Vivo en el blanco y negro de este edificio sin telefonillos, sin salidas traseras ni escaleras de incendios. Vienen a buscarme, ellos, los sueños remotos de pantone dorado, hoy pesadillas de vino agrio y crimen organizado. Cicatrices, zapatos, betún y colillas. Demasiada brillantina para pensar en ideas. Un cuarteto de fundas de violines entona la sinfonía de mi propia desgracia. Yo misma susurro a las cucarachas asistentes que las notas son armas, que rápido, que fuera. Pero ya nadie me oye, están secos de escucha y la ley les hostiga. Ley seca de tintos y contrabando de cacahuetes, ley tonta que nubla la mente de los listos. Me nubla y despista, ¿qué es esto?, ¿Chicago? Me busco en un mapa de cine americano y me hallo entre malvados y camerinos, Luigis y maleantes. Aquí en medio desnuda, con una gabardina que no es la mía y carmín desparramado en el contrato. Me obligaron, señoría, yo no quería. El fiscal del distrito ríe espaguetis y el tribunal me mira, caras blandas de sabueso babeante. Una rubia llora mi nombre y pienso que, bueno, al menos es guapa. La defensa suda papeles y el fiscal, ya gordo, pide a la rubia que le afeite el entrecejo. La carcajada destroza la secuencia de montaje, ¡culpable!, ¡culpable!, ¿a ver qué carai hace ésta en Chicago? Una metralleta aúlla sentencias de pena de muerte, de pena de pena. La gabardina me achucha y Luigi se marcha. Compasión, señoría, de verdad que no quería, yo sólo soñaba con una noche en el hampa.
martes, 27 de marzo de 2007
Versiones y caminos

Os dejo unas cuantas versiones y otras tantas versiones de versiones, espero que generen multitud de impresiones, en esta Gran Vía de baldosas amarillas hay lugar para todas.